Cuando Ricky tenía unos 2 o 3 años, nosotros vivíamos en una calle donde pasaban los buses, carros y camiones que iban y venían

Y al frente de la casa había un Kiosko, y a veces el veía que yo cruzaba para comprarle galletas o comprarle cositas y me regresaba. El siempre me veía pero siempre le tenia en la puerta una rejilla alta y tenía un gancho.

Y como el estaba chiquitito no alcanzaba ese gancho, pero un día estaba yo lavando, y no se como hizo Ricky, por que cuando yo me asomé y la rejilla estaba abierta, yo escuchaba a la gente gritaba afuera, yo corrí, y grite \”DIOS MI HIJO NO!\”

Cuando yo corró, no se pero en el momento vi el manto blanco cuando el Ángel lo levanto, el tenía que bajar como 2 escaleras, por que cuando yo corrí, paso un camión a toda velocidad, yo solo vi al Ángel lo cruzo, yo me agarre la cabeza y cerré los ojos y dije \”Señor mi hijo no, mi hijo no\”.

Y lo vi cuando el ángel lo levanto y lo pusó al otro lado a Ricardo.
La primera vez en mi vida que vi algo así, por que eso fue un Angel y fue Dios quien salvó a Ricardo ese día.

Y lo tengo tan claro en mi mente como si hubiera sido ayer, que Dios salvo a Ricardo de morír bajo un carro.

No te sobrevendrá mal,Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,Que te guarden en todos tus caminos.
– Salmos 91:10-11

Hoy sé que mi Hijo Ricardo estaba destinado por Dios ha venir al mundo y estoy muy agradecida de verlo crecer y convertirse en un joven que sirve a Dios.

Att: Esther Rodríguez.

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